Escrito por: | 16/07/2017|

A fines de junio se aprobó el plan MOVEA, que el gobierno utiliza para promover el tránsito hacia vehículos de baja emisión. Incluye ayudas para la aquisición de vehículos eléctricos, híbridos enchufables e híbridos, en cuantía inversamente proporcional a sus tasas de emisión, así como para instalar puntos de abastecimiento eléctrico. Las ayudas para la adquisición de vehículos van desde los 5.500 euros para los coches totalmente eléctricos hasta los 1000 para los híbridos, y no requieren que se dé de baja el coche anterior, aunque se puede conseguir una ayuda adicional en ese caso. La cuantía del program es de 14,5 millones de euros. Para algunos puede resultar una cifra interesante, para los que conocemos un poco más el panorama europeo resulta bastante ridícula. Por simple comparación, Francia, con 1.5 veces más población, ofrece una ayuda casi 30 veces superior para un plan análogo. Se observa, una vez más, que este gobierno no apuesta en serio por el cambio de modelo energético, ni por cumplir responsablemente los acuerdos de Paris. Esperemos que rectifique, y no tengamos que pasar con Paris la misma verguenza de ser el país europeo que más lejos se quedó de cumplir los acuerdos de Kioto. En la misma línea está el famoso impuesto a la energía solar y otras formas de autogeneración energética, que no caben en ninguna cabeza con mínima sensibilidad ambiental.

Bienvenido, no obstante, el plan MOVEA, y esperemos que ayude, aunque sea modestamente, a que nuestro país sigua la senda europea (y de otras economías industrializadas) de movilidad sostenible. El crecimiento del parque eléctrico en el mundo es enorme, pasando de las 100,000 unidades vendidas en 2012 a las más de 700,000 de 2016. China es el líder en números absolutos, superando ya a EE.UU., pero en términos relativos el campeón eléctrico del mundo es Noruega, donde casi una tercera parte de sus vehículos son eléctricos o híbridos enchufables. Bastante lejos quedan otros países europeos como Holanda, Islandia y Suecia (todos ellos superan el 3.5%). La media europea es del 1.3% del parque móvil, muy lejos todavía del apenas 0,4% español. Mucho tendremos que invertir para acercarnos a las tendencias de los países más desarrollados.

¿Qué nos empuja a comparar un coche eléctrico? En mi opinión, básicamente dos razones, la conciencia ambiental y la accesibilidad en grandes ciudades (en la mayor parte, el aparcamiento de un coche eléctrico es gratuito y libre de restricciones debidas a episodios de contaminación). El argumento económico todavía no es muy sólido, ya que los precios del petróleo son ahora bajos. Aún así, me contaba un amigo que tiene un coche eléctrico hace casi 1.5 años que había ya ahorrado 5.000 euros en combustible: no está nada mal, teniendo en cuenta que los coches eléctricos, incluido el plan MOVEA y descontando los de lujo, están entre los 18 y los 30,000 euros.

¿Qué inconvenientes presenta un coche eléctrico? En mi opinión el más importante es la autonomía, ahora limitada a los 300 km (400 km para el Renault Zoe) para los coches más avanzados entre los accesibles económicamente. Tesla tiene modelos que llegan a los 600 km, pero aún tienen precios solo aptos para economías muy holgadas. Lógicamente esto va a cambiar muy rápidamente con la tecnología de baterías, siendo cada vez más duraderas y baratas. No obstante, actualemnte esos 300 km son suficientes para la mayor parte de los desplazmientos cotidianos. Las largas distancias pueden hacerse en tren, en otro vehículo familiar (generalmente disponible), o alquilando un auto convencional si se trata de viajes esporádicos. También está la opción de parar a comer tranquilamente y repostar en alguno de los puntos de carga rápida ya disponibles (en 45 m puede obtenerse hasta el 80% de la batería completa). En fin, es cuestión de apostar por una tecnología, pero también por una forma distinta de entender nuestro impacto ambiental y de establecer prioridades de consumo.